Nuestras miradas se entrelazaron durante un momento; sus ojos dorados eran tan profundos que imaginé estar mirando el mismo centro de su alma.Me parecía una sandez de tomo y lomo que alguna vez se hubiera puesto en tela de juicio la existencia de su alma,pues no conocía un ánima más hermosa que la suya,más aún,que su mente aguda,su semblante inigualable o su cuerpo glorioso.
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